Puedo y debería escribir mis vivencias?


Todos los seres humanos somos unos libros. Todos tenemos historias y capítulos que contar. Todos los años de nuestras vidas son historias inconclusas, todas tienen estaciones climáticas, estados de ánimos disímiles, situaciones únicas e irrepetibles. Dejavús diarios, mensuales o anuales.

Sólo necesitamos alguna vez sentarnos a narrar los libros de nuestras vidas.
O simplemente a escribirlos. Hurgar en nuestro interior y exprimir nuestras mentes y nuestras memorias antes que estas nos abandonen para siempre. Arañar de nuestros pasados lo que pueda servir a la causa literaria y morder nuestras almas hasta que griten el aprendizaje de esas experiencias pasadas. Sentémonos frente a los espejos de nuestros presentes y a través de la contemplación infinita de nuestros reflejos, moldeemos las personas que nuestros libros quieran ser. Convirtámonos en los personajes y héroes perfectos de nuestras propias vidas sin importar el desenlace de nuestras historias.

Que las sangres que corren por nuestras venas sean las tintas indelebles que plasmen en nuestras pieles tantas sensaciones y sentimientos vividos a cada instante. Que nuestras pupilas sean los pinceles incandescentes que grafiquen, dibujen y coloreen nuestros día a día. Que nuestras lúcidas mentes guíen los pasos y derroteros de los prólogos y los epílogos de nuestras obras.

Que la ignorancia jamás alcance nuestra imaginación.
Que el ocio nunca corrompa nuestras tareas y hojas de ruta.
Que el olvido jamás empañe nuestras memorias y recuerdos.
Que todo lo que construyamos salga siempre del corazón.

Jerry Lolandes Sr.

México D.F.,  Octubre 2015

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